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Extractos:

«”Son cosas de la edad”, se decía para consolarse. Pero en seguida añadía, ensañándose consigo mismo, que si la edad consistía en tener granos y cortaduras en la cara, suciedad en el pensamiento, manchas en los pantalones, y el corazón, en cambio, virginal, lleno de amor, sediento de amistad y de ternura…, esta edad debería estar prohibida.» (p. 185)

«Ahora, como entonces, Enrique le pedía con la misma altanería que no dijera nada. Y ahora, como entonces, Anastasio cumpliría lo prometido. Pero había una diferencia. Enrique le parecía entonces el héroe de todos sus sueños de niño, el prototipo del fuerte, del poderoso, ¡y ahora Anastasio lo veía de modo tan distinto!… Entonces le atendió porque le daba miedo. Ahora le atendería porque le daba pena.» (p. 291)

Sonará raro, extraño, curioso e, incluso, interesante que hable de un libro cuya fecha de primera publicación fue en 1958. ¡Qué nadie se alarme! No salgan corriendo por esa puerta intentando crucificarme por hacer un post sobre literatura “no-moderna”. El libro es lo que es, y el estilo a la hora de escribir no ha cambiado mucho hasta ahora. Al fin y al cabo, no es igual que si hubiese escogido un libro de 1679. Creédme, casi no vais a daros cuenta de los cincuenta años (y un pico) que, supuestamente, nos separan de este libro.

Hace mucho que leí esto, y probablemente no me acuerde mucho de la historia, pero fue, sin lugar a dudas, un libro que no dudaría en leer una y otra, y otra vez. Acabas participando en la historia de una manera casi sobrenatural, y no bromeo. Conozco a un par de personas que lo han leído y después pensaban que se llamaban Anastasio, estaban enamorados de una tal Celia que no habían conocido nunca ni de la que tenían alguna constancia, e iban a cenar con su amigo Enrique, el cual ni siquiera existía. Aunque sí es verdad que mucha gente dice que no es lo mejor del autor; yo no puedo opinar porque no he leído nada más de él. Sin embargo, cuando lo haga (porque lo tengo claramente previsto), tomaré una especie de decisión.

Sinopsis:

En Edad prohibida se nos narra el proceso de maduración de Anastasio y Enrique, dos muchachos con personalidades antagónicas que, sin embargo, parecen destinados a encontrarse una y otra vez a lo largo de sus vidas. Apocado, tímido y humilde, Anastasio superará el trance de la adolescencia refugiándose en los estudios y en unos rígidos valores morales. Enrique, por su parte, continuará obedeciendo siempre a sus impulsos y pregonando su fe ciega en el instante presente: rechaza de lleno el pasado y nunca piensa en el futuro. Su aparente astucia juvenil terminará por volverse en su contra.

Sin decir más, es un libro que recomiendo (como ya habéis podido apreciar en lo antes leído). Las aventuras de una pandilla de amigos en tiempos de Guerra Civil y Posguerra suenan interesantes desde el punto de vista de alguien a quien le interesa la Historia. O, simplemente, de alguien curioso sobre el pasado, o que quiere apreciar todo lo que poseemos ahora.