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Publicado en 2006 por primera vez, fue finalista del V Premio Novela Ciudad de Torrevieja.

Carlos y Coral forman un acomodado matrimonio cuya plácida vida se ve drásticamente alterada cuando su hijo Nico, que está entrando en la adolescencia, aparece envuelto en un accidente que se salda con la muerte del perro de la familia. Pero ¿se trata realmente de un accidente? Ante el empeoramiento de su conducta antisocial, los padres acuden a Julio, un psicólogo infantil que tratará de entender las acciones del chico a través de su común afición por el ajedrez. Comienza entonces un pulso entre médico y paciente en donde, como en una partida de ajedrez, se entretejen estrategias, se realizan movimientos en falso y se sacrifican peones. Julio se verá atrapado en una peligrosa red de mentiras, en una inquietante telaraña en la que hasta el final persistirá la duda sobre quién manipula a quién.

Y si no consigue descubrir a tiempo el terrible secreto que esconde Nico, personas inocentes pagarán sus errores con la vida… “Querido Caín” es un trepidante thriller psicológico que explora las profundas raíces del mal y su influencia sobre las personas. ¿Puede la crueldad injustificada tener un origen innato? ¿Es posible escapar del influjo de la estirpe de Caín, el primer maligno en la historia? Una adictiva novela de ritmo endiablado, extraordinariamente bien escrita, que seduce y hechiza desde la primera página.

Ignacio García-Valiño nos atrapa con esta serie de preguntas que se plantea mucha gente desde el principio de los tiempos. ¿Se nace siendo malo, bueno o ninguna de las dos? Eso también se lo preguntan los padres de Nico y Julio Olmedas, el psicólogo.

Personalmente, yo encontré este libro por casualidad, o podría decir que el libro me encontró (soy de la minoría que piensa que un libro escoge al lector y no al revés). Me lo recomendó el bibliotecario, y el volumen estaba tan baqueteado que pensé “tal vez está así porque ha sido leído muchas veces”. Acerté. Cuando iba a cuñarme la hoja de préstamo y devolución, tuvo que cambiarla, pues ya estaba llena por las dos caras. Recuerdo que lo renové, pues la historia me impactó tanto que tuve que leerlo una segunda vez.

Aunque sí es verdad que, si no tienes mucha idea sobre ajedrez (jugadas famosas, reglas y demás), es muy fácil perderse. Cosas como las celadas, el enroque, o similares, son explicadas, pero difíciles de entender por completo si no está versado en el tema.

Claro está que el autor ha sabido plasmar correctamente la figura del mal en un niño, pues Ignacio García-Valiño es psicólogo infantil. Sin embargo, yo lo veo un pelín exagerado, pero no demasiado. También ha afirmado en los medios que Nico “tiene, en parte, algo del matón que me acosaba en el instituto”.

También encuentro un hilo argumental impecable, donde Nico consigue engañarnos a todos, desde los personajes a los lectores. Cuando parece que todo está claro y ya no hay ninguna otra solución, aparece una de algún sitio indeterminado, pegándote una bofetada (no literalmente, que nadie se asuste).
Indagar en el origen del mal sin más motivo que el mal por sí mismo e intentar comprenderlo son las claves de esta novela que asusta y sobrecoge.
Con sus conocimientos de psicología y un gran dominio del ajedrez, Ignacio García-Valiño consigue crear un marco perturbador, salpicado con matices del romanticismo y la nostalgia de los amores perdidos, que hacen que esta novela vuele de nuestras manos sin darnos apenas cuenta pero dejando un poso en todo aquel que la lee.