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Antes que nada, tengo que aclarar que vamos a hablar de las Crónicas Vampíricas de L.J. Smith, y no de las de Anne Rice. Tal vez estas otras las abordemos en otra ocasión.

Aunque la serie se haya empezado en este siglo, el primer libro de esta saga salió a la venta en EEUU en 1991 de mano de la autora L.J. Smith. En principio iban a ser solamente cuatro libros, pero la autora anunció en 1998 que haría un spin-off de la saga con Damon como protagonista.

Los primeros cuatro libros son Despertar, Conflicto, Furia, e Invocación.

Las novelas, no muy extensas, cuentan la historia de Elena Gilbert, la típica chica americana muy popular, rubísima, guapísima (y todos los -ísima con buena intención que te puedas encontrar) y a la que todos los chicos persiguen. Su vida se ha venido abajo tras la muerte de sus padres en un accidente de coche, ahora vive con su tía y su hermana de cuatro años, e intenta superar el trauma con la ayuda de sus mejores amigas Bonnie y Meredith, a pesar de que su enemiga Caroline se empeñe en hacerle la vida imposible. Todo cambia cuando llega al pueblo (Fell’s Church) Stefan Salvatore, un vampiro que no quiere alimentarse de humanos y que queda fascinado ante el parecido de Elena con Katherine, la vampiro que les convirtió a él y a su hermano Damon en lo que son. Stefan evita a Elena para no hacerle daño, sin embargo, ella se empeña en conseguirle cueste lo que cueste. Y, Damon, por su parte, no se quedará de brazos cruzados en lo que a Elena respecta.

En resumen, tenemos otra saga de temática amorosa mezclada con vampiros. Cualquiera (y con cualquiera nos referimos a Robert Pattinson) podría decir que es una copia barata de Crepúsculo, aunque, por las fechas de publicación, sería imposible. Tal vez se dé el caso contrario, pero en eso no vamos a entrar. Aparte, ciertos detalles como el comportamiento de los personajes descarta el plagio de pleno.

Esta trilogía se ha adaptado a la televisión recientemente, teniendo a Ian Somerhalder y a Paul Wesley como Damon y Stefan Salvatore, respectivamente; y a Nina Dobrev como Elena Gilbert y Katherine Pierce.

Opinión: A mí, personalmente, son unos libros que me han parecido bastante fáciles de leer en cuestión de lenguaje y extensión (apenas ciento cincuenta páginas por cada novela, más o menos). Son bastante adictivos en el sentido de que yo solamente pensaba en llegar a casa y ponerme a leer para seguir la historia, pero el cuarto libro, ciertamente, parece que está “de más”. El uso de la tercera persona en la narración me parece todo un acierto, porque hace que el lector no se pierda demasiado en cuanto a la trama. Además, que los personajes lleven la escritura de diarios es algo muy actual.

Yo los recomendaría porque, aunque no siguen el concepto tradicional de vampiro, lo siguen en su mayor parte.

Mención aparte tiene la serie que, aunque no se parece demasiado a los libros, es digna de ver.